Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari (nombre artístico: Xul Solar), (San Fernando, Buenos Aires, 14 de diciembre de 1887 - Tigre, Buenos Aires, 9 de abril de 1963). Pintor argentino autodidacta.
Su padre, de origen alemán, fue Emilio Schulz Riga, nacido en Riga, Letonia, y su madre Agustina Solari, nacida en la ciudad de Zoagli, Génova, Italia. Cursó sus estudios primarios y secundarios en distintos colegios (franco-italiano, e inglés), finalmente egresa del Colegio Nacional Sección Norte, ubicado en Juncal y Libertador, Capital Federal. Desde su juventud se interesa por la literatura, la música y la pintura. Estudió violín y piano, a los 22 años comineza a escribir poesías. Estudió dos años de Arquitectura en la Universidad de Buenos Aires. Ahorró dinero para realizar un viaje a Europa que según sus cálculos, no sería mas de "un mes" de estadia. Finalmente parte el 5 de abril de 1912 rumbo a Londres, ese fue el inicio de una larga permanencia europea, que se prolongó 12 años. Durante su estadía en París adopta en 1916 su nombre artístico de Xul Solar por el cual es conocido posteriormente. A su regreso a la Argentina forma parte de la revista Martín Fierro (1924-1927). Fue amigo de Jorge Luis Borges y Leopoldo Marechal, entre otros. Su casa, ubicada en Laprida 1212, en el Barrio Norte de Buenos Aires, se transformó tras su muerte en el museo donde se exhiben partes de sus obras.
Xul Solar fue un personaje excéntrico, versado en religiones, en astrología, ciencias ocultas, idiomas y mitologías. Su amigo Jorge Luis Borges contribuyó a que se lo conociera, exaltando su figura singular, antes que su obra. Leopoldo Marechal crea para él al personaje Schultze en su gran novela Adán Buenosayres. Sus amigos martinfierristas hacen saber que Xul era inventor de una panlengua, que de algún modo reflejaba todas las lenguas de la Tierra, y del neocriollo. También había inventado un pan-ajedrez, en el que las casillas convencionales eran más y se relacionaban con las constelaciones y los signos zodiacales. Según Borges, Xul había creado varias cosmogonías en una sola tarde.[cita requerida]
La pintura de Xul Solar es fantástica, antes que surrealista, como a veces se la definió. El poeta Fernando Demaría, en un ensayo entitulado “Xul Solar y Paul Klee” publicado en 1971 en la revista argentina de cultura Lyra, escribió: «No es fácil para el espíritu humano elevarse de la astrología a la astronomía, pero haríamos un error si olvidáramos que un auténtico astrólogo como Xul Solar está cerca de la fuente de las estrellas. El primitivismo de Xul Solar es anterior a la aparición de los dioses...» Xul Solar era un profundo conocedor de la astrología. Al menos a partir de 1939 comenzó a diseñar cartas astrológicas. Cuerpos, máscaras, astros, cúpulas, ojos, banderas, escaleras, edificios, figuras precolombinas, signos de todas las religiones, flotan en el espacio, sin apoyatura. Recuerdan al arte primitivo rupestre. Y sugieren la realidad como una serie de visiones sin tiempo ni espacio. Son obras cromáticamente intensas aunque generalmente de formato pequeño.
No hay suficiente amor y bondad en el mundo
como para que nos
permitamos dárselos a seres imaginarios.
Friedrich Nietzsche,
Humano, demasiado humano
L
a exposición Xul Solar: visiones y revelaciones procedente del Museo de Arte
Latinoamericano de Buenos Aires ha de
mostrarse en el Museum of Fine Arts Houston. Se
trata de la primera exposición retrospectiva del
artista argentino Xul Solar (1887-1963) en
Estados Unidos. Al igual que muchos otros miembros de la vanguardia latinoamericana —Joaquín
Torres-García, Diego Rivera, César Moro, José
Carlos Mariátegui, Anita Malfatti, Vicente
Huidobro y Jorge Luis Borges— Xul hizo un peregrinaje cultural europeo entre 1912 y 1924. Los
intereses idiosincrásicos del artista hicieron del
suyo un viaje singular. Xul Solar era un esotérico
interesado en el misticismo, el ocultismo y la
astrología. De hecho, el objeto emblemático de
la idiosincrasia esotérica de Xul en la exposición
es una obra de su período tardío, Pan altar mundi
(1954). No debe sorprendernos que Patricia
Artundo, la curadora principal de la exposición,
establezca que para entender la obra de Xul
“resulta imprescindible comenzar por definir a
Xul Solar como esotérico y ocultista”.
En Europa Oscar Agustín Alejandro Schulz
Solari —alias Xul Solar— no tardó en conectarse
conceptualmente con grupos de vanguardia. A
fines de 1912 Xul compró Der Blaue Reiter Almanac (1912). Xul le escribió a su padre sobre
este encuentro con ese grupo europeo de vanguardia: “hay cosas espantosas para los burgueses, cuadros sin naturaleza, líneas y colores
sólo…” El grupo de artistas Der Blaue Reiter con
sede en Munich incluía al pintor ruso Wassily
Kandinsky, Franz Marc, August Macke, Alfred
Kubin y Gabriele Münter. Tenían un intenso interés por el arte medieval europeo y otras formas
de arte primitivo, incluyendo el arte popular e
infantil. A través de una actitud intuitiva y espontánea hacia la pintura creían poder revelar importantes “verdades espirituales”. Xul encontró en
este grupo de expresionistas alemanes una manera de conciliar sus intereses artísticos y esotéricos.
En 1924 Xul viajó a Londres y conoció al ocultista Aleister Crowley (1875-1947), el hombre a
quien la prensa amarilla británica llamaba “El
hombre más malvado de la tierra” y quien firmaba sus textos con la cifra satánica 666 y el epiteto “La bestia.” Artundo afirma, “Sabemos que el
encuentro de Xul con Crowley fue decisivo en su
vida, en tanto que le dió un método (…) para
tener visiones, derivado de las prácticas de la hermética orden de Golden Dawn, una técnica que
‘empleaba signos y símbolos como medios de
obtener visiones astrales controladas”. Por sorprendente que sea, estas prácticas místicas no
eran infrecuentes entre artistas de la vanguardia
expresionista. Alfred Kubin (1877-1959), otro
miembro de Der Blaue Reiter, le escribió a
Kandinsky: “Mis experiencias sobre cosas místicas han sido tremendas y aún lo son. He tenido
experiencias de estados elevados de la mente
uno tras otro, también de bastante maldad,…”
 
Al igual que muchos otros miembros de la vanguardia latinoamericana —Joaquín
Torres-García, Diego Rivera, César Moro, José Carlos Mariátegui, Anita Malfatti, Vicente
Huidobro y Jorge Luis Borges— Xul hizo un peregrinaje cultural europeo entre 1912 y 1924.
Los intereses idiosincrásicos del artista hicieron del suyo un viaje singular.
 
(Mayo 5, 1910). En 1929 Crowley le escribió a
Xul, “Su registro como el mejor visionario que
jamás he examinado todavía subsiste hoy, y me
gustaría tener este grupo de visiones [los San
Signos basados en el I-Ching] como modelo”.
La reinserción de Xul en el mundo del arte
argentino no fue fácil pero se facilitó gracias a la
amistad que entabló con Jorge Luis Borges. En
1924 cuando Xul tuvo su primera muestra en el
Salón Libre de Buenos Aires, el crítico Alfredo
Chiabra Acosta (alias Atalaya) escribió: “La contribución más extraña y singular son las obras de Xul
Solar… Tendríamos que remontarnos río arriba en
las aguas sagradas de las civilizaciones que existí-
an en Asia para hallar algo tan complicado y a la
vez tan infantil como esa pintura”. La obra de Xul(Mayo 5, 1910). En 1929 Crowley le escribió a
Xul, “Su registro como el mejor visionario que
jamás he examinado todavía subsiste hoy, y me
gustaría tener este grupo de visiones [los San
Signos basados en el I-Ching] como modelo”.
La reinserción de Xul en el mundo del arte
argentino no fue fácil pero se facilitó gracias a la
amistad que entabló con Jorge Luis Borges. En
1924 cuando Xul tuvo su primera muestra en el
Salón Libre de Buenos Aires, el crítico Alfredo
Chiabra Acosta (alias Atalaya) escribió: “La contribución más extraña y singular son las obras de Xul
Solar… Tendríamos que remontarnos río arriba en
las aguas sagradas de las civilizaciones que existí-
an en Asia para hallar algo tan complicado y a la
vez tan infantil como esa pintura”. La obra de Xul
(Mayo 5, 1910). En 1929 Crowley le escribió a
Xul, “Su registro como el mejor visionario que
jamás he examinado todavía subsiste hoy, y me
gustaría tener este grupo de visiones [los San
Signos basados en el I-Ching] como modelo”.
La reinserción de Xul en el mundo del arte
argentino no fue fácil pero se facilitó gracias a la
amistad que entabló con Jorge Luis Borges. En
1924 cuando Xul tuvo su primera muestra en el
Salón Libre de Buenos Aires, el crítico Alfredo
Chiabra Acosta (alias Atalaya) escribió: “La contribución más extraña y singular son las obras de Xul
Solar… Tendríamos que remontarnos río arriba en
las aguas sagradas de las civilizaciones que existí-
an en Asia para hallar algo tan complicado y a la
vez tan infantil como esa pintura”. La obra de Xul
 
se publicó en la revista de vanguardia Pancho
Fierro. Además, ilustró el libro de Borges, El idioma
de los argentinos (1928). En Memorias de mi
amigo Xul Solar, Borges anotó: “Xul fue el hombre con la capacidad para la amistad más grande
que he conocido. Creo que le debo las mejores
horas de mi vida, leyendo y discutiendo, y sobretodo, permitiéndole que me enseñara”.
El interés de Xul por crear un lenguaje que
unificara Latinoamérica comenzó alrededor de
1920. Lo llamó Neo-Criollo y era una mezcla de
español y portugués con fragmentos de inglés y
alemán. La idea de un lenguaje artificial que
mejora la adquisición del conocimiento y la
comunicación entre humanos es un proyecto
moderno y utópico por excelencia que puede ser
rastreado desde el siglo XVII. En 1905 había tenido lugar en Boulogne-sur-Mer, Francia el primer
congreso mundial de Esperanto, el lenguaje
internacional inventado por Ludovic Lazarus
Zamenhof. Xul promocionaba activamente su
Neo-Criollo y él mismo lo utilizaba para comunicarse por escrito y verbalmente. Con frecuencia
Borges era el principal interlocutor en Neo-Criollo
de Xul. Por cierto, Xul aparece en el cuento de
Borges Tlön, Uqbar, Orbis Tertius (1940) traduciendo al Neo-Criollo (upa tras perfluyue lunó) la
frase en el idioma tlönés inventado por Borges
“hlör u fang axaxaxas mlö” (Ascenndiendo, detrás
de la corriente, apareció la luna).
Sin embargo, hay evidencia que a Xul en ocasiones se le pasaba la mano tratando de promover este lenguaje simultáneamente extraño y
familiar. Naomi Lindstrom anota: “Marechal y
otros recuerdan la insistencia con que Xul los
involucraba en sus experimentos lingüísticos
hasta exasperarlos y provocar riñas”. Borges
recordaba la vez que Xul le sugirió que escribiera
en Neo-Criollo: “Le contesté que ese idioma era
una invención suya y que yo no tenía derecho a
escribir en creol. El me dijo entonces: ‘No, si fuera
sólo una invención mía no tendría ningún valor;
las invenciones deben ser colectivas’”.
Lo cierto es que —en la práctica— el NeoCriollo —al igual que otros idiomas artificiales—
nunca llegaron a reemplazar a nuestros queridos
e imperfectos idiomas naturales. Esto es en parte
debido a lo que Xul casi sin querer vislumbró en
su diálogo con Borges: su lenguaje inventado
carece de valor si no es realmente usado por una
comunidad de hablantes. En las Investigaciones
filosóficas Ludwig Wittgenstein describiría el lenguaje como un conjunto de juegos lingüísticos
jugados por comunidades de hablantes con ciertas formas de vida. Los cambios y mejoras del
lenguaje que han probado ser viables son aqué-
llos que ocurren en regiones limitadas y bastante
modestas de nuestros lenguajes naturales; por
ejemplo, dentro de las matemáticas trans-finitas,
la jerga de cada generación de adolescentes o el
mundo cibernético.
En 1940 una nueva serie de obras de Xul llamadas Grafías basadas en la estenografía emergió en una muestra de Amigos del arte. Uno
podría verlas como la realización del proyecto de
ciertos expresionistas; es decir, usar las obras de
arte como vehículos hacia ciertas verdades espirituales. En sus pinturas Xul había ya introducido
palabras en Neo-Criollo, mitos y símbolos esoté-
ricos. Con las Grafías había de negociar significados mediante una mezcla de taquigrafía e ideograma. Pese al atractivo formal de obras como
Grafía antica (1939) y ¡Xamine todo retene lo
bon! (1961), el espectador no-iniciado no puede
sino sentir que la obra no es solamente hermética sino también innecesariamente críptica. De
hecho, Gradowczyk afirma cándidamente que el
significado de la primera Grafía (1935) “no ha
sido aún decodificado”.
Desde su regreso a Buenos Aiires las actividades esotéricas de Xul habían continuado in
crescendo. En 1929 la Logia Keppler, parte de la
Fraternitas Rosicruciana Antiqua, le había otorgado el título de “instructor”. En la década de los
treinta condujo sesiones de meditación y astrología con amigos y adeptos que duraban hasta el
amanecer. De hecho, fue en una de esas sesiones
que conoció a su futura esposa, Micaela Cadenas
(Lita). En 1940 tradujo La Voz del silencio de
Helena Blavatsky y se hizo miembro de la Orden
Martinista con el nombre de “Hermano Nulo”.
En ocasión de la exposición de Joaquín Torres en
la Galería Muller de Buenos Aires en 1942, Xul
preparó su carta astrológica. En 1943 dio conferencias de astrología en la Universidad
Espiritualista Americana de Rosario.
En la década de los treinta y hasta 1946, Xul
pintó numerosos paisajes que discutiblemente
son su legado más duradero. Gradowczyk los ha
llamado “paisajes místicos” y los ha comparado
con los Carceri de Giovanni Battista Piranesi y con
las viviendas pétreas de Cappadocia, Turquía. En
algunas de estas pinturas, objetos, seres y símbolos subsisten en un espacio pictórico plano
–como es el caso de País (1931) y Boske y yogui
(1931). En otras, hay grados diversos de claves de
perspectiva que colocan la imagen en una
dimensión semi-abstracta o imaginaria no muy
distinta a la de nuestro mundo. Ejemplos de lo
primero pueden ser Un yogui (1932) o Paisaje
(1933). A lo último pertenecen obras tales como
Vuel villa (1936), Valle hondo (1944), Cavernas y
troncos (1944) y la obra que Borges compró, San
Monte Lejos (1938). Los paisajes místicos recuerdan también a paisajes chinos y japoneses donde
“los iluminados” obtienen sabiduría a través de
la meditación, el ascenso y el aislamiento.
En 1957 Xul se describió a sí mismo como
“…pintor, escribidor y pocas cosas más.
Duodecimal y “catrólico” (ca –cabalista, tro
–astrólogo, li –liberal, co –coísta o cooperador).
Recreador, no inventor y campeón mundial de un
pan-ajedrez y otros serios juegos que casi nadie
juega; padre de una “Pan-lengua” que quiere ser
perfecta y casi nadie habla y padrino de otra lengua vulgar sin vulgo; autor de grafías plasta útiles que casi nadie lea, exegeta de doce (+una
total) religiones y filosofías que casi nadie escucha”. Si bien su auto-descripción refleja cierto
escepticismo sobre sus propios proyectos utópicos, Xul (“lux” al revés) nos revela luminosamente por lo menos esta verdad: los caminos de las
vanguardias son los caminos de la libertad de
expresión